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la revolución rusa. (reSÚMEN)

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1.      Importancia fundamental de la Revolución Rusa.

La teoría de Kautsky y la del ala oportunista rusa (mencheviques, Axelrod, etc.) suponía que Rusia, por ser un país económicamente atrasado y predominantemente agrario, no estaba maduro para la revolución social y la dictadura del proletariado. La única revolución posible era la burguesa. En esta concepción basan los socialistas rusos su táctica con el liberalismo burgués.

Teóricamente, esta doctrina deriva de una desviación del marxismo que establece que la revolución socialista es nacional, que cada país encara por su cuenta. En realidad, hasta Kautsky sabe que las relaciones económicas mundiales del capital hacen de todos los países un organismo único e integrado. Los problemas de la Revolución Rusa, por ser un producto de los acontecimientos internacionales, no pueden resolverse dentro de su frontera.

Prácticamente, esta doctrina refleja el intento de sacarse de encima toda responsabilidad por el proceso de la Revolución Rusa, en la medida en que esa responsabilidad afecta al proletariado internacional y especialmente al alemán; y también de negar las condiciones internacionales de esta revolución.

El destino de la Revolución Rusa dependía totalmente de los acontecimientos internacionales. Lo que demuestra la visión política de los bolcheviques en basar su estrategia en la revolución proletaria mundial. Esto revela el poderoso avance del desarrollo capitalista durante la ultima década.

 Lenin y Trotsky están actuando en condiciones de amarga compulsión, haciéndose de una gran violencia.

El primer período de la revolución, de marzo hasta octubre, corresponde al proceso seguido por las revoluciones inglesa y francesa. Su desarrollo avanza en línea ascendente: desde un comienzo moderado hasta una radicalización de los objetivos, y paralelamente, desde la coalición de clases y partidos hasta el partido radical como único protagonista.

El segundo período fue más difícil. Desde el principio, la fuerza motriz de la revolución fue la masa del proletariado urbano. Pero sus reivindicaciones no se limitaron a la democracia política; atacaban la política internacional al exigir la paz inmediata, con lo que abarcó a las masas del ejército. Además tocó el tema de la cuestión agraria que desde 1905 constituía el eje de la revolución.

Estas reivindicaciones se oponían irreconciliablemente a las tendencias imperialistas de la burguesía liberal, y al principio de la propiedad privada.

Entonces se dio una lucha interna en torno a las cuestiones de: (pan) paz y tierra.

En la revolución francesa después de cuatro años de lucha, la toma del poder por los jacobinos demostró ser el único medio para salvaguardar las conquistas de la revolución, de liquidar al feudalismo y de expandir la ola revolucionaria a toda Europa.

Sin el levantamiento de los jacobinos, hasta las primeras conquistas de la etapa girondina, tímidas y débiles, pronto hubieran sido enterradas bajo las ruinas de la revolución.

No se puede mantener el “justo medio” en ninguna revolución. Su naturaleza exige una decisión rápida: “ o la locomotora avanza a todo vapor hasta la cima de la montaña de la historia o cae arrastrada por su propio peso nuevamente al punto de partida, y arrollará en su caída a aquellos que quieran, con sus débiles fuerzas, mantenerla a mitad de camino”.

Los socialdemócratas y parlamentarios creen que para largarse a hacer algo primero hay que contar con la mayoría. La verdadera dialéctica de la revolución da la espalda a esta sabiduría de topos parlamentarios. El camino no va de la mayoría a la táctica revolucionaria, sino de la táctica a la mayoría.

Sólo un partido que sabe dirigir, es decir, que sabe adelantarse a los acontecimientos, consigue apoyo en los tiempos tempestuosos.

Los bolcheviques plantearon, como objetivo de la toma del poder, un programa revolucionario completo, de largo alcance; no la salvaguarda de la democracia burguesa, sino la dictadura del proletariado para realizar el socialismo. Se ganaron el galardón histórico de haber proclamado por primera vez, el objetivo final del socialismo como programa directo para la práctica política.

 

 

2.      La política agraria de los bolcheviques.

     La expropiación y distribución directa e inmediata de la tierra por los campesinos era la manera más simple y breve de: romper con la gran propiedad terrateniente y ligar inmediatamente a los campesinos al gobierno revolucionario. Como medida política para fortalecer el gobierno proletario socialista, constituía un excelente movimiento táctico. Sin embargo la apropiación de la tierra por todos los campesinos nada tiene en común con la economía socialista.

1°    Sólo la nacionalización de las grandes propiedades rurales, que constituyen las formas y medios de producción agraria más avanzados técnicamente por su concentración, pueden servir de punto de partida para el modo socialista de producción de la tierra. De esta forma no es necesario quitarle su parcela al pequeño campesino ya que será ganado voluntariamente cuando vea las ventajas de la producción social.

    2°    Hay que terminar con la separación entre economía rural e industria, tan característica de la sociedad burguesa; así se logrará la interpenetración y fusión de ambas, preparando el camino para la planificación de la producción agrícola e industrial con un criterio unificado.

Nacionalización de las grandes y medianas propiedades y unión entre industria y agricultura son dos requisitos fundamentales de la economía socialista.

Bajo la directiva de Lenin, la gran propiedad agraria se transformó en propiedad de los campesinos. No se creó la propiedad social, sino una nueva forma de propiedad privada: división de grandes propiedades (con unidades de producción avanzadas) en pequeñas (primitivas unidades de producción)

Antes se oponían a la reforma socialista en el campo una reducida casta de propietarios rurales. Pero ahora hay una masa enorme, recién desarrollada, de campesinos propietarios opuestos a todo intento de socialización de la producción agraria.

Lenin propuso la necesidad de la centralización de la industria y la nacionalización de los bancos, el comercio, etc. Lo mismo tendría que haber hecho en el campo.

 

3.      La cuestión de las nacionalidades.

Los bolcheviques levantaron, con obstinación doctrinaria, el principio de autodeterminación de los pueblos, dando derecho a las distintas nacionalidades del Imperio Ruso a determinar independientemente sus destinos, incluso hasta el punto de que puedan tener gobiernos separados del de Rusia. Esto se contradice totalmente con el centralismo que otrora predicaban en política y con su actitud hacia los derechos democráticos.

Los bolcheviques despreciaron, de esta forma, a la Asamblea Constituyente, el sufragio universal, las libertades de reunión y prensa, en síntesis, todo el aparato de libertades democráticas básicas del pueblo, que en su conjunto constituían el derecho de autodeterminación dentro de toda Rusia.

Al ofrecerles, en nombre de la revolución, la libertad mas extrema e ilimitada a los pueblos extranjeros del imperio, los bolcheviques habrán pensado que utilizaron el método más seguro para ganarlos a la causa socialista. Pero ocurrió lo contrario: Finlandia, Ucrania, Polonia, Lituania, los países bálticos y el Cáucaso, una vez que adquirieron su libertad se aliaron con el imperialismo contrarrevolucionario.

Los bolcheviques aprendieron que bajo la dominación capitalista no existe la autodeterminación de los pueblos; en una sociedad de clases, cada clase de una nación lucha por autodeterminarse de una manera distinta. Para la clase burguesa la concepción de liberación nacional esta totalmente subordinada a la de su clase.

Aquí, los bolcheviques no se guiaron con el internacionalismo de clase que utilizaron en otros aspectos. No trataron de lograr la unión compacta de las fuerzas revolucionarias de todo el imperio, oponiendo a toda forma de separatismo la solidaridad e inseparabilidad de los proletarios (revolucionarios) que estaban bajo esfera de influencia la revolución rusa.

 

4.      La Asamblea Constituyente.

Lenin y sus camaradas exigían furiosamente el llamado de la Asamblea Constituyente hasta su triunfo en octubre, en noviembre la disolvieron.

Trotsky en su folleto De octubre a Brest-Litovsk argumenta este giro tan asombroso aduciendo que antes de octubre las masa fueron hacia la izquierda, obreros, soldados y campesinos se volcaron espontáneamente hacia los bolcheviques, en el partido social revolucionario esto se tradujo en un fortalecimiento del ala izquierda, pero el ala derecha con sus viejos candidatos todavía ocupaban las tres cuartas partes de los puestos.

Además –dice- las elecciones se realizaron en el curso de las primeras semanas posteriores a la revolución. Las noticias del cambio que había ocurrido se expandían muy lentamente.

Dado que la Asamblea Constituyente fue electa mucho antes del cambio decisivo, la Revolución de Octubre, y que su composición refleja el pasado ya desvanecido y no la nueva situación, se deduce automáticamente que tendría que haberse anulado la Asamblea Constituyente ya superada y llamado, sin dilación, a elecciones para una nueva constituyente que refleje la nueva situación de Rusia, que tanto había avanzado.

En cambio Trotsky escribe: - gracias a la lucha abierta y directa por el poder, las masas trabajadoras acumulan en un tiempo brevísimo una gran experiencia política, cuanto más extenso el país y más rudimentario su aparato técnico, menores son las posibilidades del farrangoso mecanismo de las instituciones democráticas de seguir el ritmo de est desarrollo (del de las masas politizadas).

1.      Aquí se cuestiona al mecanismo de las instituciones democráticas como tal. Según Trotsky, toda asamblea refleja de una vez y para siempre sólo la mentalidad política del electorado en el momento en que concurre a las urnas. Se niega aquí, toda relación espiritual viva (dialéctica), toda interacción permanente entre los representantes y el electorado (las masas). La experiencia demuestra lo contrario, el fluido vivo del ánimo popular se vuelca continuamente en los organismos representativos, los penetra, los guía. ¿Y habrá que renunciar, en medio de la revolución, a esta influencia siempre viva del ánimo y el nivel de madurez política de las masas sobre los organismos electos, a favor de un rígido esquema de emblemas y rótulos partidarios?

El “farrangoso mecanismo de las instituciones democráticas” cuente con un poderoso correctivo, el movimiento vivo de las masas, con su inacabable presión. Y cuanto más democráticas son las instituciones, y más fuerte es el pulso de la vida política de las masas, más directa es su influencia, a pesar de los rígidos programas partidarios.

 

5.      La cuestión del sufragio.

En Rusia no se puso en práctica el derecho al sufragio ni se oyó hablar de ninguna elección para un organismo popular representativo. El derecho al sufragio elaborado por el gobierno soviético esta calculado para el período de la dictadura del proletariado. En él, se garantiza el derecho a votar a todos aquellos que viven de su trabajo y se les niega a todos los demás.

Pero en las condiciones rusas, (separada del mercado mundial y de importantes materias primas, con una disminución de las fuerzas productivas, etc.), incontables personas carecen de posibilidades de emplear su fuerza de trabajo. La contracción industrial produjo un regreso del proletariado urbano al campo en escala masiva. No se comprende en estas circunstancias que se exija el requisito de trabajar para poder sufragar. Por otro lado, el gobierno se ve obligado a poner la industria nacional en manos de los anteriores burgueses en consignación.

Pero además, se han destruido las garantías más importantes para una vida publica y para la actividad de las masas trabajadoras: libertad de prensa, derechos de asociación y reunión, etc. que son negados a los adversarios del régimen. Es imposible pensar un gobierno de amplias masas sin una prensa libre y sin trabas.

 

6.      El problema de la dictadura.

Lenin dice que el Estado burgués es un instrumento de opresión de la clase trabajadora, y el Estado socialista, de opresión a la burguesía. Es el Estado puesto cabeza abajo.

Pero esta concepción simplista deja de lado un punto esencial: el gobierno proletario necesita del entrenamiento y educación política de toda la masa del pueblo; el gobierno burgués, no.

En la lucha abierta por el poder, “las masas trabajadoras acumulan en un tiempo brevisimo una gran experiencia política” y “trepan un peldaño tras otro”. ¡En Rusia bloquearon la fuente de la experiencia política al suprimir la vida pública!

La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido, no es nunca una verdadera libertad. La libertad es siempre para el que piensa diferente.

En el programa socialista solo tenemos ciertos principios que señalan la dirección en la que hay que dirigirse, y muchos de ellos son de carácter negativo. No hay manual de las miles medidas concretas para llegar al socialismo, y es precisamente esto por lo que el socialismo científico es superior a sus variedades utópicas. El sistema socialista sólo puede ser un producto histórico, surgido de sus propias experiencias, en el curso de su concreción, como resultado del desarrollo de la historia viva.

La vida pública de los países con libertad limitada esta muy golpeada por la pobreza, y precisamente porque al excluirse la democracia, se cierran las fuentes vivas de toda riqueza y progreso espirituales (culturales). Toda la masa del pueblo debe participar en la vida económica y social. De otra manera, el socialismo será decretado desde unos cuantos escritorios oficiales por una decena de intelectuales.

El control público es absolutamente necesario. De otra manera el intercambio de experiencias no sale del circuito cerrado de los burócratas del nuevo régimen.

El terror es lo que desmoraliza, la represión hace que la vida muera en toda institución pública, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo.

 

7.      La lucha contra la corrupción.

El lumpmproletariado no sólo es una escoria social que crece enormemente cuando se derrumban los cimientos del orden social, sino que es parte integrante de este. Con el derrumbe del orden burgués, se cae en una degeneración ilimitada, pues la ley que rige su vida interna constituye la más profunda de las inmoralidades. El proletariado deberá luchar contra este enemigo (lumpem) e instrumento de la contrarrevolución.

Sin embargo, las medidas más represivas son impotentes frente al estallido de la enfermedad lumpemproletaria. Toda arbitrariedad tiende a depravar a la sociedad. Las únicas medidas efectivas son las radicales, de carácter político y social: la transformación lo más rápida posible de las garantías sociales de la vida de las masas, generar las condiciones de una ilimitada libertad política, será inevitable la anarquía. Sólo estas medidas pueden combatir el saqueo, el robo y la degeneración de dirigentes sindicales y demás obreros en épocas de crisis.

 

8.      Democracia y dictadura.

Kautsky, Lenin y Trotsky, cometen el error de oponer dictadura y democracia. El primero apoya la democracia (burguesa) porque esta en contra de la revolución socialista, los segundos se deciden por la dictadura de un pequeño puñado de personas, es decir, la dictadura según el modelo burgués.

La dictadura del proletariado significa la participación más activa e ilimitada posible de la masa popular, la democracia sin límites.

Siempre hemos denunciado la desigualdad social y la falta de libertad que subyacen bajo la igualdad y libertad formales de la democracia burguesa. Pero esto lo hicimos con el fin de que la clase obrera conquiste el poder político para crear una democracia socialista en lugar de esta, no para eliminar la democracia.

Será exigirle mucho a Lenin que en las circunstancias inestables de Rusia, aplicase la democracia más ejemplar y una floreciente economía socialista. Pero el peligro comienza cuando hacen de la necesidad una virtud, y quieren congelar en un sistema teórico acabado, las tácticas que se han visto obligados a adoptar en circunstancias tan adversas.

La política bolchevique, fue cabeza del proletariado internacional en la conquista del poder político y la ubicación práctica del problema de la realización del socialismo. En Rusia solamente podía plantearse el problema. No podía resolverse. Y en este sentido, el futuro en todas partes pertenece al “bolchevismo”.