karl marx, fredric engels.

la ideología alemana

  I.FEUERBACH. (resúmen)

Volver a la página principal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.                 La ideología en general y la ideología alemana en particular.

 

La critica alemana no se ha salido del terreno de la filosofía.

Los modernos críticos no hicieron una critica del sistema hegeliano, se limitaron cada uno a destacar un aspecto de éste y polemizar con el resto. Se encargaron de englobar las ideas metafísicas, políticas, jurídicas y morales bajo la esfera de ideas religiosas para explicar la conciencia del hombre. Para ellos las relaciones entre los hombres, sus actos, sus modos, son producto de sus conciencias; por ello proponen que haya una nueva conciencia.

Las premisas de que partimos son los individuos reales, su acción y sus condiciones materiales de vida que han encontrado y que a su vez desarrollan.

El hombre se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a producir sus medios de vida, paso que se halla condicionado por su organización corporal. Al producir sus medios de vida produce su vida material.

Como se manifiestan los individuos de acuerdo a lo que producen y al modo como lo producen es como ellos son.

El grado de desarrollo de la división del trabajo es un indicador del desarrollo de las fuerzas productivas de una sociedad de clases.       

La división del trabajo en una nación se traduce ante todo en la separación del trabajo industrial y comercial con respecto al agrícola (contradicciones entre la ciudad y el campo). Cada etapa de la división del trabajo determina las relaciones entre estos sectores y entre los individuos entre sí.

·       La primera forma de propiedad es la que corresponde a la tribu. Esta es una fase de la producción en que un pueblo se nutre de la caza, pesca, ganadería. La división del trabajo esta poco desarrollada.

La organización social es una ampliación de la familia, el jefe es el patriarca. Existe una esclavitud latente que subyace en el dominio del padre sobre su familia.

·       La segunda forma de propiedad esta representada por la antigua propiedad comunal o estatal, (varias tribus forman una ciudad por mutuo acuerdo o por conquista). La esclavitud se hace más manifiesta al aumentar las necesidades debido al aumento de la población y careciendo de medios de producción se dedican al saqueo, la conquista, además comienza el comercio por trueque. Aquí va desarrollándose la propiedad privada mobiliaria y más tarde la inmobiliaria pero como forma anormal, supeditada a la propiedad comunal.

Los ciudadanos pueden ejercer su poder sobre los esclavos en tanto son una comunidad.

Aquí ya nos encontramos con una división del trabajo mas desarrollada, contradicción entre la ciudad y el campo y en las primeras la contradicción entre ciudadanos y esclavos.

En el Imperio Romano, con la concentración de la propiedad territorial, (que por compra de tierras, herencias, cobro de deudas a cultivadores, quedaban reunidos en pocas manos) y con el desaprovechamiento de las tierras de labor (ya que los cereales eran robados o arrancados en concepto de tributos de otros lugares) casi desapareció la población libre y los esclavos morían de inanición, por lo que tenían que ser reemplazados desde otros lugares.

·     La tercera forma de propiedad es la feudal o por estamentos. La vida de la Antigüedad (modo de producción esclavista) se fundaba en la ciudad, en la Edad Media se parte desde el campo, esto estaba condicionado por la escasa población que existía diseminada en grandes extensiones.

En los últimos siglos del Imperio Romano, decadente, y por la conquista de los bárbaros, se destruyeron gran cantidad de fuerzas productivas. La agricultura disminuyo; la industria decreció por falta de mercados al igual que el comercio, debido a la fragmentación del imperio; la población urbana y rural decrecieron.

 En el feudalismo los oprimidos productores eran los campesinos y siervos de la gleba, dominados por los señores feudales con sus ejércitos armados.

En las ciudades existía la propiedad corporativa del artesanado (gremios) formados por la necesidad de combatir a la nobleza feudal, la exigencia de disponer de lugares de venta comunes  en una época en que el fabricante era la vez comerciante, para paliar el efecto de los siervos que huían de la gleba para entrar en las ciudades prosperas. Los pequeños capitales de los artesanos, reunidos poco a poco por el ahorro, hicieron que se desarrollara una relación entre oficiales y aprendices al modo de las jerarquías que imperaban en el campo.

Esta estructura se daba así por las limitadas condiciones de producción en la agricultura, el cultivo parcelado, la producción para el propio campesino; en la industria no existía la división del trabajo dentro de cada oficio y había poca entre estos.

 

 

[1] HISTORIA.

 

1.                    El primer hecho histórico es la producción de los hombres de los medios necesarios para vivir, la producción de la vida material. Alemania nunca tuvo una base terrenal y por ello no han existido allí historiadores.

2.                    La acción de satisfacer estas necesidades y la adquisición de instrumentos para ello conduce a nuevas necesidades.

3.                    El tercer factor que interviene de antemano en el desarrollo histórico es que al renovar su vida, los hombres comienzan a procrear: relación familiar, al principio constituye la única relación social, mas tarde al multiplicarse las necesidades y al aumentar la población surgen nuevas relaciones sociales.

Cada familia se agrupa primero en cavernas, luego en tiendas; el desarrollo de la propiedad privada se hace mas necesaria esta economía domestica separada.

Estos tres aspectos son momentos que han existido durante toda la historia.

La producción de la vida se manifiesta como una relación natural, pero también como una relación social, en el sentido que implica una cooperación de diversos individuos. De un determinado modo de producción o fase industrial, se desprende un correspondiente modo de cooperación o fase social, que a su vez es una fuerza productiva. Esta conexión materialista de los hombres entre sí, ofrece ya una historia independientemente de que exista cualquier connotación política o religiosa.

Recién luego de todo esto podemos hablar de “conciencia”, pero esta no es abstracta. El lenguaje es la conciencia practica, real, que existe para los otros hombres y por lo tanto comienza a existir para sí mismo. El lenguaje nace de la necesidad del intercambio con los hombres. La conciencia es por lo tanto un producto social.

La esclavitud todavía latente en la familia es la primer forma de propiedad (definición de los modernos economistas), según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros. División del trabajo y propiedad privada son terminos idénticos: el segundo refiere a la esclavitud lo que el primero refiere al producto de esta.

La división del trabajo nos muestra como mientras el hombre vive en una sociedad natural (con separación entre el interés particular y el común), las tareas no aparecen divididas voluntariamente y los actos del hombre se erigen ante él como un poder ajeno que lo domina. Cada cual realiza una tarea que no puede abandonar.

En la sociedad comunista cada hombre desarrolla sus aptitudes en la rama que mejor la parezca, la sociedad regulará la producción. (pág 34).

Por la contradicción entre el interés común y el particular cobra el primero en cuanto Estado una forma propia e independiente, aparentando ser una comunidad pero apoyada en realidad sobre la base de los vínculos sociales existentes de dominacion.

Toda clase que quiera implementar su dominación, tiene que comenzar por conquistar el poder político para poder presentar su interés como el interés general. El proletariado también debe hacer esto, en principio aunque quiera suprimir la “sociedad de clases” y toda dominacion en general.

El poder social, es decir, la fuerza de producción multiplicada debido a la cooperación de los individuos bajo la división del trabajo, aparece ante ellos por ser una cooperación forzada como un poder que no dominan, que tiene un desarrollo independiente que los condiciona. (enajenación)

Este poder se torna insoportable (contra el que hay que sublevarse), debido a que genera una mayoría desposeída a la vez que genera un gran incremento de fuerzas productivas y un alto desarrollo de la riqueza concentrada cada vez en menos manos. Estas fuerzas productivas se desarrollan a escala historico-universal. Sin ello, con una revolución, solo se generalizaría la escasez y comenzaría de nuevo la lucha por lo indispensable.

Este desarrollo universal de las fuerzas productivas genera el mismo fenómeno de masas desposeída en todo el mundo. Sin una revolución en el ámbito mundial:

1° El comunismo solo llegaría a ser un fenómeno a nivel local.

2° Las potencias del intercambio no podrían desarrollarse universalmente.

3° Toda aplicación del intercambio acabaría con el comunismo a nivel local.

El comunismo empíricamente solo puede darse con la acción coincidente o simultanea de los pueblos dominantes, porque son los que producen el desarrollo universal de las fuerzas productivas y del intercambio.

Llamamos comunismo no a un ideal, sino al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual. El proletariado y el comunismo solo pueden existir en un plano histórico mundial. La sociedad civil es el escenario de toda la historia, es absurdo estudiar la historia mediante las acciones de los jefes y del Estado en vez de estudiarla analizando las relaciones sociales.

 

 

[2] SOBRE LA PRODUCCIÓN DE LA CONCIENCIA.

 

Primero debemos exponer el proceso real de producción material de la vida inmediata y deducir su correspondiente forma de intercambio, es decir la sociedad civil, de la que hay que inferir la forma de Estado y todos los productos teóricos y formas de la conciencia, la religión, la moral, la filosofía, etc.

Los individuos nacen y se desarrollan condicionados por las fuerzas productivas en las que nacieron, a su vez, estos le imprimen determinado desarrollo.

Las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que este hace a las circunstancias. Si el desarrollo de las fuerzas productivas no alcanzan a provocar una crisis total, nada puede hacerse para cambiar la marcha practica de las cosas.

Feuerbach alcanza a contemplar el mundo sensible, pero este contradice al sentimiento de armonía que presuponía en su conciencia. Por ello se ve obligado a establecer una dualidad entre lo empírico y la filosofía (esencia de las cosas). No ve que el mundo sensible no es algo eterno e igual a sí mismo, sino el producto de la industria y el estado social, es un producto histórico.

Las ideas dominantes en una época son la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes. La clase dominante tiene conciencia de ello, por eso regulan la producción y distribución de ideas de su tiempo. Ella debe presentar sus intereses particulares como el interés común. La clase proletaria por el hecho de oponerse a una sola clase, puede representar a toda la sociedad ya que su interés se armoniza con todas las demás clases no dominantes que no han podido desarrollar su interés particular.

 

 

 

 

B.                 La base real de la ideología.

 

[1] INTERCAMBIO Y FUERZA PRODUCTIVA.

 

División del trabajo físico - intelectual = división campo (tierra) – ciudad (capital).

Con la ciudad aparece la necesidad de la administración, la policía, impuestos, política. Se manifiesta la separación de la ciudad: concentración de población, instrumentos de producción, capital, etc. ; y el campo: aislamiento y soledad.

El capital en las ciudades era natural, formado por la vivienda, las herramientas del oficio y la clientela tradicional y hereditaria; no podía realizarse por el escaso intercambio y circulación. El capital no se separaba del poseedor (capital estable).

La separación entre la producción y el intercambio genera una división de la producción entre distintas ciudades que explotan cada una de ellas una rama industrial. Al entrar en contacto las ciudades unas con otras y al agruparse contra la nobleza, comienzan a tener condiciones comunes, constituyéndose así, la clase burguesa.

Los individuos sólo forman una clase en cuanto se ven obligados a sostener una lucha común contra otra clase, por lo demás, ellos mismos se enfrentan unos contra otros en el plano de la competencia.

La división del trabajo entre diferentes ciudades produjo la etapa manufacturera, que supone una concentración avanzada de población y capital, que comienza a reunirse en pocas manos y que excede a la institución gremial.

El primer trabajo que se desarrolló de esta manera fue el textil: la demanda de telas creció geométricamente a medida que la población aumentaba junto con la movilización del capital natural, a la vez que este se acumulaba por el efecto de ña circulación más acelerada.

La manufactura trajo también la época del vagabundaje, provocado por el licenciamiento de los ejércitos feudales; además, otra consecuencia fue la transformación de grandes extensiones de tierras de labor en pasturas para la cría de ovejas.

Se experimentó un desarrollo enorme como consecuencia de la expansión del comercio hacia América y las Indias orientales, el oro y la plata lanzados a la circulación dieron un golpe durísimo a la propiedad feudal.

La concentración del comercio y la manufactura en la Inglaterra del siglo XVIII fueron creando un relativo mercado mundial, y esta demanda generó el desarrollo de la gran industria. Llegamos aquí al 3° período del desarrollo de la propiedad y la división del trabajo desde la Edad Media. La gran industria universalizó la competencia y creó los medios de comunicación del moderno mercado mundial; convirtió todo el capital en industrial y generó una rápida circulación y centralización de capital (desarrollo del sistema monetario). Ha creado el mismo afán de lucro en todas las naciones, quedando ya destruida la nacionalidad.

 

 

[2]LA RELACION ENTRE EL ESTADO Y EL DERECHO Y LA PROPIEDAD.

 

En la antigüedad, varias tribus vivían en una ciudad, la propiedad aparece aquí como propiedad del Estado y el derecho del individuo a disfrutarla como simple possesio, la cual sólo se limita a la propiedad de la tierra. La verdadera propiedad privada surge entre los antiguos, al igual que en los modernos, con la propiedad mobiliaria (la esclavitud y la comunidad).

En los pueblos surgidos en la Edad Media, la propiedad tribual se desarrolla pasando por varias etapas –propiedad feudal de la tierra, propiedad mobiliaria corporativa, capital manufacturero- hasta llegar al capital moderno, condicionado por la gran industria y la competencia universal, a la propiedad privada pura que se ha despojado ya de toda apariencia de comunidad y ha eliminado toda influencia del Estado sobre el desarrollo de la propiedad. A dicha propiedad moderna, corresponde el Estado moderno, paulatinamente comprado, en rigor, por los propietarios privados, entregado completamente a estos por el sistema de la deuda pública. Mediante esta separación de la propiedad privada con respecto a la comunidad, el Estado cobra una existencia especial junto a la sociedad civil y al margen de ella; pero este no es más que la forma de organización que se dan necesariamente los burgueses para la mutua garantía de su propiedad y sus intereses.

El Estado es la forma bajo la que los individuos de una clase dominante hacen valer sus intereses comunes y en la que se condensa toda la sociedad civil de una época. Todas las instituciones comunes tienen de mediador al Estado y adquieren a través de él, una forma política.

El derecho privado se desarrolla conjuntamente con la propiedad privada, como resultado de la desintegración de la comunidad natural. La primera ciudad que en la Edad Media mantenía un comercio extenso por mar, fue también la primera que desarrolló un derecho marítimo.

El derecho de jus utendi et abutendi (usar y abusar de la cosa) expresa, de una parte, el hecho de que la propiedad privada ya no guarda relación con la comunidad; y de otra, la ilusión de que la misma propiedad privada descansa sobre la mera voluntad privada, derecho a disponer arbitrariamente de la cosa.

En la practica el abuti tropieza con limitaciones económicas muy determinadas y concretas para el propietario privado, si no quiere que su propiedad y su jus abutendi pasen a otras manos, ya que la cosa no es tal cosa simplemente en relación con su voluntad, sino que se convierte en verdadera propiedad a través del comercio. Así, si la competencia suprime la renta de una finca, el propietario conservará su título jurídico de propiedad, pero nada podrá hacer a menos que disponga del capital suficiente para cultivar su finca.

Pero los juristas viven en la ilusión de que las relaciones entre individuos son hechos fortuitos: celebran contratos cuyos contenidos descansan sobre el capricho individual de las contratantes.

 

 

[3]INSTRUMENTOS DE PRODUCCIÓN Y FORMAS DE PROPIEDAD NATURALES Y CIVILIZADOS.

 

La tierra, el agua, etc., son instrumentos de producción natural, estos se diferencian de los instrumentos de producción civilizados. En los primeros, los individuos son absorbidos por la naturaleza; en los segundos, por el producto del trabajo. El primer caso, presupone que los individuos aparezcan agrupados por cualquier vinculo: familia, tribu, la tierra, etc.; en al segundo caso, se los pone independientes unos de otros y se relacionan solamente por medio del intercambio. En el primer punto, el intercambio es entre los hombres y la naturaleza, se trueca el trabajo de unos por los productos de la otra; en el segundo, tiene que haberse llevado a cabo la división entre trabajo físico e intelectual. En la primer circunstancia, el poder del propietario no solo puede descansar en relaciones personales, sino también en una especie de comunidad; en el segundo, tiene necesariamente que haber tomado forma material en un tercer objeto: el dinero.

En la industrie estractive la propiedad privada coincide todavía con el trabajo; en la pequeña industria y el toda la agricultura anterior, la propiedad es consecuencia necesaria de los instrumentos de producción existentes. La gran industria unifica las condiciones de existencia bajo las dos formas más simples: la propiedad privada y el trabajo. Ya en el dinero está implícito que todo intercambio es en determinadas condiciones que se reducen a dos: trabajo acumulado (propiedad privada) y trabajo real. Al desaparecer alguna de estas condiciones, el intercambio se paraliza.

La propiedad privada en la medida en que se enfrenta al trabajo, se desarrolla partiendo de la necesidad de la acumulación. La división del trabajo sienta ya, de antemano, las premisas para la división de las condiciones de trabajo (acumulado y real).

De aquí se desprende que las fuerzas productivas aparecen como fuerzas totalmente independientes y separadas de los individuos (que son parte de esas mismas fuerzas productivas, pero que existen diseminados y en contraposición con los medios de producción; esas fuerzas productivas sólo pueden realizarse en el intercambio y la cohesión entre individuos: propietarios y productores).

Esto genera, por un lado, una totalidad de fuerzas productivas que adoptan una forma material y que para los mismos individuos no son ya sus fuerzas, sino las de la propiedad privada (individuos en tanto propietarios). Por otra parte, a estas fuerzas productivas se enfrenta la mayoría de los individuos, de quienes estas fuerzas se han desgarrado y que, por ello, despojados de todo contenido real de vida, se han convertido en individuos abstractos y solo entonces se ven en la obligación de relacionarse unos con otros (el trabajo con el capital).

Las cosas han ido tan lejos, que los individuos necesitan apropiarse de la totalidad de las fuerzas productivas existentes, no solo para poder ejercer su propia actividad, sino, en general, para asegurar su propia existencia. Esta apropiación se halla condicionada, ante todo, por el objeto que se tratan de apropiar: las fuerzas productivas, desarrolladas hasta convertirse en una totalidad y que solo existen dentro del intercambio universal. Por lo tanto, la apropiación deberá ser universal. Esta apropiación también se halla condicionada por los individuos apropiantes: sólo los proletarios de la época actual, totalmente excluidos de su propia actividad, se hallan en condiciones de hacer valer su propia actividad, íntegra y no limitada, consistente en la apropiación de una totalidad de fuerzas productivas y en el consiguiente desarrollo de la totalidad de las capacidades.

Sólo al llegar a esta fase coincide la propia actividad con la vida material, lo que corresponde al desenvolvimiento de los individuos como individuos totales, y a la superación de cuanto hay en ellos de natural, el antiguo intercambio condicionado (por las relaciones de propiedad) pasa a ser intercambio entre individuos en cuanto tales.

Resumiendo, de la concepción de la historia, obtenemos:

1.      En el desarrollo de las fuerzas productivas, se llega a una etapa en la que estas y los medios de intercambio, bajo las relaciones sociales existentes, pasan a ser fuentes de males, fuerzas destructivas (maquinaria y dinero). Inmanente a ello, surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad sin gozar de sus ventajas, que se ve en la obligación de colocarse en contraposición de las demás clases.

2.      Las condiciones en que pueden emplearse determinadas fuerzas productivas, son condiciones de dominación de una clase, cuyo poder encuentra su expresión idealista-práctica en la forma de Estado imperante en cada caso, razón por la cual toda lucha revolucionaria (política) esta dirigida contra la clase dominante.

3.      Todas las revoluciones anteriores dejaron intacto el modo de actividad, sólo pretendían una nueva distribución del trabajo entre otras personas. La revolución comunista, en cambio, elimina el trabajo (la explotación) y suprime la dominacion de clases al acabar con las clases mismas.

4.      Para engendrar en masa la conciencia comunista, como para llevar adelante la cosa misma, será necesario un movimiento practico, una revolución.

 

 

 

C.        El comunismo. Producción de la fuerza misma de intercambio.

 

El comunismo se distingue de los modos de producción anteriores en que aborda por primera vez, de un modo consciente, todas las premisas naturales como creación de los hombres anteriores, despojándolas de su carácter natural y sometiéndolas al poder de los individuos asociados.

La forma fundamental del modo de manifestarse de los individuos es la material, de la que dependen todas las demás, la espiritual, la política, la religiosa, etc. Estas condiciones que se van desarrollando, corresponden a diferentes formas de intercambio: en un principio contribuyen al desarrollo, luego lo paralizan hasta que se den nuevas formas.

Este proceso se desarrolla muy lentamente; las diferentes fases y los diversos intereses nunca se superan del todo, sino que sólo se subordinan al interés victorioso y van arrastrándose siglo tras siglo al lado de este.

Hasta ahora existe una contradicción entre las fuerzas productivas y la forma de intercambio (relaciones de producción). La transformación de los poderes (relaciones) personales en materiales por obra de la división del trabajo, no pueden revocarse quitándose de la cabeza la idea general acerca de ella, sino haciendo que los individuos sometan a su mando esos poderes materiales y supriman la división del trabajo. Y esto no es posible hacerlo sin una comunidad, solo ella posibilita la libertad personal.

Las comunidades ilusorias que han existido hasta ahora, son, en realidad, la asociación de una clase en contra de otras, las relaciones individuales se realizan en tanto ellos son miembros de una clase.

En cambio, en la sociedad comunista, los individuos toman parte en cuanto tales: es una asociación de individuos que entrega a su control las condiciones de libre desarrollo y movimiento de los individuos, condiciones que hasta ahora se hallan al azar y cobran existencia propia frente a los individuos separados en clases por la división del trabajo.

Las condiciones de vida del proletariado –el trabajo- y con ella todas las condiciones de existencia de la sociedad actual, se convierten en algo fortuito. El proletariado se ve sacrificado en esas condiciones y no tiene la posibilidad de llegar a obtener, dentro de su clase, las condiciones que le coloquen en otra.

Mientras los siervos fugitivos, solo querían desarrollar libremente sus condiciones de vida ya existentes, razón por la cual solo llegaron a obtener el trabajo libre; los proletarios para hacerse valer personalmente, necesitan acabar con su propia condición de existencia, que es al mismo tiempo la de toda sociedad anterior: el trabajo. Se hallan además, en contraposición con el Estado, y necesitan derrocarlo para poder imponer su personalidad.